La esperanza
Hace un año que dejé la empresa de mi madre, tomé la decisión después de muchos meses de cansancio y de sobre esfuerzo. Las cosas no fluía bien, el negocio estaba en un impasse . Si mi socio no se hacía cargo yo dejaría que la empresa se autodestruyera en diez segundos. Retomé entonces mi proyecto personal, Ágata. Mi editorial, con la que ya trabajaba desde 2021 y que había dejado de lado para hacerme cargo, otra vez, de la empresa de mi madre, de mi madre muerta. Quise hacerlo bien y no me salió, no como yo esperé. Y al final del túnel, después de tanto dolor y cansancio me encontré a mí: ¿y yo qué quiero? Recuerdo que cuando tomé la decisión de salirme de la empresa, en marzo de 2025, volví a sentir que mi madre se había muerto tal como se sintió en octubre de 2021. Se multiplicó su muerte. La empresa que por veinte años trabajamos juntas se moría, porque yo la dejaba morir en mí. Sé que estuve deprimida varios meses, pero también esos meses retomé mi proyecto y mi v...

